Musicota.

2 de abril de 2012

TEATRO

No sabía qué se podía sentir haciendo una obra de teatro, pues siempre, desde muy pequeña, me tocaba ser el narrador, sí, narrador, siempre de hombre y con papeles en mano. Esta vez no, esta vez, bueno, también salgo de hombre, en alguna que otra escena, pero es que nunca lo había sentido, eso salir, lucirte, y hacerte grande, crecerte delante del público, sin vergüenza ni nada, o al menos lo intentas. Es rozar la perfección con cada palabra que dices, intentar no quedarte en blanco, no temblar. Creo que una de las cosas que más me gustan es el compañerismo, el ayudarse los unos a los otros, sin necesidad de pedirlo. Ayuda con los trajes, con el propio guión, a la puesta de escena de cada uno... Más que nada, la unión. Con esto acabo, y es posible que empiece una gran carrera, es lo que me gusta.